
domingo, 26 de enero de 2020
miércoles, 15 de julio de 2015
Gramática y vida
Éranse dos plumas fuentes de creatividad, que amaban la gramática, arañaban los tiempos verbales y se reconocieron como pronombres personales.
Sin querer poner punto y aparte, o punto final, se encontraban en medio de unos paréntesis o de frases incidentales laaargas y tiernas.
¿Acentos? los usaban con frecuencia, sobre todo en los verbos irreflexivos, porque los reflexivos se los dejaban a los monótonos lapiceros.
Escribían en el margen de las hojas de sus vidas.
Les gustan las conjunciones copulativas, evitaban las adversativas, aunque a veces hubieran concesivas o explicativas.
Sin querer poner punto y aparte, o punto final, se encontraban en medio de unos paréntesis o de frases incidentales laaargas y tiernas.
¿Acentos? los usaban con frecuencia, sobre todo en los verbos irreflexivos, porque los reflexivos se los dejaban a los monótonos lapiceros.
Escribían en el margen de las hojas de sus vidas.
Les gustan las conjunciones copulativas, evitaban las adversativas, aunque a veces hubieran concesivas o explicativas.
en un mar de palabras podían encontrarse sin mucha dificultad, sobretodo, siguiendo el sentido del texto o las notas del piano.
Con marco teórico desenfocado
domingo, 17 de agosto de 2014
martes, 13 de noviembre de 2012
Me fui a concurso, regreso en enero de 2013
La Posibilidad agradece a sus lectores y les comunica que se fue a concurso. Regresa en enero de 2013, salvo alguna indicación en contra por parte de los mayas.
miércoles, 24 de agosto de 2011
LA POSIBILIDAD Capítulo XVI
Un beso de despedida
Me visitaste en sueños para despedirte.
Ya lo habías hecho con palabras: " te mando un ángel para que vele tus sueños".
Ese ángel venía a visitarme de vez en cuando a las 2 o 3 de la mañana hace más de 25 años. Lo presentía, abría los ojos, me arrancaba un suspiro y desaparecía como había venido.
Me dejaba una sensación de paz que me acompañaba todo el día, a veces semanas, hasta que se diluía el recuerdo.
Antes, me habías enviado un beso por el chat:
- Recibe un beso de mi parte en la frente.
-¿Por qué en la frente?
- Porque es tu zona de bondad.
En este sueño te veías como hace un cuarto de siglo: joven, lozano, sin preocupaciones, sin pendientes.
Me encontraba con mi hermana y mi nana en la cafetería de un pueblito que no reconocí. Estábamos esperando quién sabe qué. Así son los sueños. Me asomé a la ventana y te vi en el área de juegos infantiles, como si me esperaras.
Salí y me senté en las escaleras de la resbaladilla y tú te asomaste desde arriba, divertido y me diste un beso.
Recordé el poema de una cubana
En ese momento, la estrella que llevaba dentro, se tornó, en tus labios, otra vez beso.
Mientras escuchaba una canción de Camila:
Y me despedí de tu recuerdo...
Al mismo tiempo, todas nos despedimos de esta pijamada. Sólo habían pasado unas horas y parecían siglos desde que Ella nos confesó que "había apostado" y "había perdido".
Nos prometimos reunirnos más seguido y escuchar a las demás: Diana, Laura, Constanza, Pepa, Alinka, Ella y las que se sumen esta semana.
Por mi parte, yo solo soy la escribidora, como decía mi jefe. Mi historia...
Me visitaste en sueños para despedirte.
Ya lo habías hecho con palabras: " te mando un ángel para que vele tus sueños".
Ese ángel venía a visitarme de vez en cuando a las 2 o 3 de la mañana hace más de 25 años. Lo presentía, abría los ojos, me arrancaba un suspiro y desaparecía como había venido.
Me dejaba una sensación de paz que me acompañaba todo el día, a veces semanas, hasta que se diluía el recuerdo.
Antes, me habías enviado un beso por el chat:
- Recibe un beso de mi parte en la frente.
-¿Por qué en la frente?
- Porque es tu zona de bondad.
En este sueño te veías como hace un cuarto de siglo: joven, lozano, sin preocupaciones, sin pendientes.
Me encontraba con mi hermana y mi nana en la cafetería de un pueblito que no reconocí. Estábamos esperando quién sabe qué. Así son los sueños. Me asomé a la ventana y te vi en el área de juegos infantiles, como si me esperaras.
Salí y me senté en las escaleras de la resbaladilla y tú te asomaste desde arriba, divertido y me diste un beso.
Recordé el poema de una cubana
El beso que nunca te di, se me ha vuelto estrella dentro…
¡Quién lo pudiera tornar –y en tu boca…- otra vez beso!
Quién pudiera como el río ser fugitivo y eterno:
Partir, llegar, pasar siempre y ser siempre el río fresco…
Es tarde para la rosa. Es pronto para el invierno.
Mi hora no está en el reloj… ¡Me quedé fuera del tiempo!
En ese momento, la estrella que llevaba dentro, se tornó, en tus labios, otra vez beso.
Y supe que era la despedida.
No recuerdo qué más pasó en el sueño. Tengo presente que había un tren en el anden y yo lo miraba alejarse...Mientras escuchaba una canción de Camila:
Y me despedí de tu recuerdo...
Al mismo tiempo, todas nos despedimos de esta pijamada. Sólo habían pasado unas horas y parecían siglos desde que Ella nos confesó que "había apostado" y "había perdido".
Nos prometimos reunirnos más seguido y escuchar a las demás: Diana, Laura, Constanza, Pepa, Alinka, Ella y las que se sumen esta semana.
Por mi parte, yo solo soy la escribidora, como decía mi jefe. Mi historia...
Continuará
domingo, 7 de agosto de 2011
LA POSIBILIDAD Capítulo XV
Cómo Olvidar
El amanecer está cerca. El frío se deja sentir, las pláticas languidecen. Algunas de las protagonistas duermen, Constanza y Luisa observan cómo Pepa y Diana escriben algo en el cuaderno de Ella. De pronto, Pepa deja de escribir y dirige su mirada a la ventana. Hay movimiento afuera de la casa de Morgana. Nadie sabe que sucede. Se oyen pasos apresurados, voces que susurran una cuenta regresiva... y cuando la tensión parece rebasar el nivel de echarse a correr o poner pecho a tierra, se escucha:
¡UFF, qué susto! Solo eran mariachis. Lo bueno de estas serenatas es que las compartes con los vecinos aunque no quieras.
Mientras la música continúa enamorando nuestros sentidos y despertando a quienes se fueron a dormir, Pepa nos muestra lo que ha estado escribiendo con Diana.
--¿Qué es?-- pregunta Constanza
-- Un curso activo para Recordar sin dolor-- responde y nos muestra su proyecto.
--¿Eso has estado haciendo desde que llegaste?-- pregunta Constanza revisando el proyecto. Al fin maestras..
--Sí, ¿qué les parece?
--¿Qué nos parece qué?-- pregunta Ella desperezándose y tomando el papel en sus manos. --Tuve un sueño maravilloso. Soñé...
El amanecer está cerca. El frío se deja sentir, las pláticas languidecen. Algunas de las protagonistas duermen, Constanza y Luisa observan cómo Pepa y Diana escriben algo en el cuaderno de Ella. De pronto, Pepa deja de escribir y dirige su mirada a la ventana. Hay movimiento afuera de la casa de Morgana. Nadie sabe que sucede. Se oyen pasos apresurados, voces que susurran una cuenta regresiva... y cuando la tensión parece rebasar el nivel de echarse a correr o poner pecho a tierra, se escucha:
¡UFF, qué susto! Solo eran mariachis. Lo bueno de estas serenatas es que las compartes con los vecinos aunque no quieras.
Mientras la música continúa enamorando nuestros sentidos y despertando a quienes se fueron a dormir, Pepa nos muestra lo que ha estado escribiendo con Diana.
--¿Qué es?-- pregunta Constanza
-- Un curso activo para Recordar sin dolor-- responde y nos muestra su proyecto.
--¿Eso has estado haciendo desde que llegaste?-- pregunta Constanza revisando el proyecto. Al fin maestras..
--Sí, ¿qué les parece?
--¿Qué nos parece qué?-- pregunta Ella desperezándose y tomando el papel en sus manos. --Tuve un sueño maravilloso. Soñé...
Continuará
viernes, 22 de julio de 2011
LA POSIBILIDAD Capítulo XIV
Constanza y su aliento
Después de la risa loca por la planchada, algunas han optado por descansar y se retiran a alguna de las tantas habitaciones que tiene la casa de Morgana. Otras, se sientan y dormitan en los sillones coloniales frente a la chimenea (sí, tiene chimenea). Constanza aprovecha que Ella está dormitando para platicarle a Luisa de su aliento...
Después de la risa loca por la planchada, algunas han optado por descansar y se retiran a alguna de las tantas habitaciones que tiene la casa de Morgana. Otras, se sientan y dormitan en los sillones coloniales frente a la chimenea (sí, tiene chimenea). Constanza aprovecha que Ella está dormitando para platicarle a Luisa de su aliento...
Ya instalada en la Casa Azul, Constanza reinicia su actividad laboral en donde Alinka era, además de su compañera y amiga, su cómplice.
Los días daban paso a los meses y Constanza cada vez estaba más cerca de Su aliento, con saludos fugaces en los pasillos, con pretextos para verse, ella sin saber que éste tenía un interés mayor y que la observaba desde sus espacios y de tiempo atrás. En alguna ocasión en la terraza de la Universidad, Constanza y su aliento conectaron con sus miradas y el momento se presentó para compartir un pequeño refrigerio antes de irse a casa. La mayor de las coincidencias en esa ocasión… El gusto por el café y el nombre de sus hijas.
Después de aquella plática en la cual el tiempo transcurrió sin advertirlo, se generó un mayor acercamiento, más conversaciones en los pasillos, saludos más frecuentes y la propuesta de salir a tomar un café. (Mmmh. ¿Ese café? Pasarían varios meses antes de que esa famosa cita se concretara). Por fin, coincidieron en una tarde-noche con una rica plática y un delicioso café.
En algún momento de esta historia, Constanza invitó a su aliento a una boda. Aquel mensaje nunca fue respondido, y entonces, dando por entendido que no había ningún interés por su parte, decidió alejarse. Pero la misma cotidianidad del trabajo los reencontraba con frecuencia y el acercamiento se daba. Constanza se mantenía en tierra, sin generar mayor ilusión.
Una vez más, se le presentó un compromiso fuera de la Ciudad y tomó la decisión de invitar nuevamente a su aliento. Esa vez la respuesta fue positiva. Y el tan esperado día llegó, coincidiendo con Alinka y Diana en aquel evento. Constanza y su aliento ya mantenían una mayor comunicación y una magia inexplicable. Justo en aquel evento la atracción pudo más y no se resistieron al primer beso. Así inicia una linda y romántica relación en donde ambos expresan a cada momento su sentir y su pensar.
El aliento de Constanza es un poeta que la hace feliz día con día, le genera una ilusión más de vida, un motor para seguir adelante… Es con cada mensaje, cada palabra, cada beso, cada caricia, con los colores como coincidencia, y los detalles de ambos (las galletas, los cafés, los mensajes, los cuadernos con hojas blancas que llenar y compartir)… tantas y tantas vivencias que cada vez los iban uniendo más; que los llevaba a sentirse y encontrarse con mayor frecuencia y disfrutando de su tierno y romántico amor.
Le expresa a su aliento: “Cuando estoy contigo descubro que el significado de compartir está en todas partes: en un libro, en un café, en una plática, en la música.”
Y Su aliento responde: “Construyéndote me construyo cada día. Gracias por tu sonrisa, amor y ternura…”
Continuará
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